Bien de Interés Cultural (BIC) Arona Casco
Calle Desde la Calle Duque de la Torre hasta la Calle Domínguez Afonso Arona Casco 38640 Arona (Tenerife)

Proteger la memoria. Valorar el presente.

Ese eje central que conformara el Conjunto Histórico de Arona, es declarado Bien de Interés Cultural el 3 de abril de 2006. La zona protegida agrupa el área fundacional, que se articula a partir de la Plaza de la Iglesia.

Las tipologías arquitectónicas presentes en el casco muestran, en gran parte, los rasgos propios de la arquitectura doméstica tradicional, aunque modificadas por las corrientes estilísticas de los siglos XIX y principios de XX, alternando casas terreras vinculadas a la población más humilde (casas de una sola planta), con otras que han pertenecido a agricultores acomodados o a familias de terratenientes (viviendas espaciosas organizadas en torno a un patio central con habitaciones comunicadas mediante corredores)

Acogen un conjunto de inmuebles de gran valor histórico, etnográfico y arquitectónico.  Muchas de estas construcciones ofrecen un estado aceptable de conservación. Y hoy se conservan para que nos sirva de memoria y nos permita dar el valor de lo que tanto esfuerzo ha conllevado.

Publicación Oficial: BOC núm. 79, martes 25 de abril de 2006.

Descripción: El perímetro del Conjunto Histórico acoge los sectores de mayor valor patrimonial del casco urbano de Arona, cuyos ejes principales se corresponden con la calle Duque de la Torre y calle Domínguez Afonso, que delimitan su módulo central, representado por la Plaza del Cristo de la Salud con la Iglesia de San Antonio Abad.

A partir de la fundación de la ermita originaria en el siglo XVII, el caserío se iría desarrollando con lentitud, atendiendo a la dureza de las condiciones ambientales y de vida en el sur de la isla, articulándose diferentes construcciones, cuyas manifestaciones actuales no se remontan más allá del siglo XIX, salvo alguna excepción. Muchas de ellas ofrecen un aceptable estado de conservación, mostrando los rasgos propios de la arquitectura doméstica en ámbitos rurales las características propias de la casa tradicional canaria, desde su vertiente popular por una parte, por la otra, desde las formas algo más complejas, más llamativas, que muestran el poder de la burguesía, incluso con elementos aristocráticos.

Las tipologías arquitectónicas presentes en el casco muestran, en gran parte los rasgos propios de la arquitectura tradicional; aunque modificadas por las corrientes estilísticas que se imponen a lo largo del XIX. Se trata, en general, de viviendas espaciosas, organizadas en torno a un patio central, con habitaciones comunicadas mediante corredores. Las variaciones ofrecen una distribución simétrica de huecos en fachada, con predominio de ventanas de guillotina, ausencia de balcones (sólo existe una vivienda con balcón); y alternancia de cubiertas de teja o de azotea ¿ muy característico de las edificaciones del sur de la isla - ; siendo frecuente la cubierta plana en las crujías principales y el remate de la fachada mediante un parapeto de mampostería. Éstas muestran la sobriedad propia de un ámbito tradicionalmente alejando de los centros en los que cuajaron las influencias exteriores. En el conjunto alternan viviendas de dos alturas, vinculadas a la burguesía rural más acomodada, con patio central o lateral, delimitado por galerías abiertas, con una distribución de dependencias característica de la arquitectura doméstica canaria.

Un segundo tipo de vivienda corresponde a la casa de una planta o terrera, asociada a una población más humilde, con una especial concentración en la calle Domínguez Alfonso y calle La Luna, mostrando las variaciones propias de finales del siglo XIX en cuanto a la composición de fachadas. Por último, una tercera tipología arquitectónica responde a haciendas rurales, actualmente integradas en el núcleo urbano, con dependencias e infraestructuras propias de la vida campesina. Son los casos de la Casa de los Tavío y la Casa de Mesa, en el extremo oriental del núcleo urbano y rodeadas de antiguos bancales no ocupados por la edificación. En este mismo sector, el Calvario, datado en 1877 aunque con obras de mejora hasta la primera década del siglo XX, ofrece un lenguaje clasicista, destacando sobre un promontorio que domina el Valle San Lorenzo y aglutina otro ámbito urbano de cierto interés.

Las edificaciones de mayor entidad se localizan en el entorno de la plaza, destacando en ella la Iglesia parroquial, construida a finales del siglo XVIII y reedificada en el XIX.

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